| "Hay
una frase en Delirio, que pongo en boca de Pablo Escobar,
y es cierta. El, que era un hombre de la clase baja,
pero que con el narcotráfico hizo negocios espectaculares
con la clase alta, que a su vez lo rechazaba socialmente,
que era un asesino como no conocía a otro igual,
él dijo un día una frase lapidaria: 'qué
pobres son los ricos de este país'."
"Colombia está
ahogada entre dos grandes mentiras: la guerra contra
la droga que lo único que logra es que haya más
droga, y la guerra contra el terrorismo. El Estado,
de esta manera, lo único que logra es que se
vaya desmontando cada vez más el andamiaje de
la democracia, los controles
fiscales sobre el Estado, los derechos humanos. Toda
la democracia se monta sobre lo paramilitar que en Colombia
es muy fuerte. "
"Bush, Aznar,
Sharon, Blair, Uribe... una generación de enanos
que nos están llevando a la perdición,
a la guerra. La caída de Aznar es un hecho importantísimo
para Colombia. Porque Uribe contaba sólo con
él en Europa. Cuando el presidente de Colombia
salió de gira ni siquiera Berlusconi quiso recibirlo."
"Aunque los
medios lo cuenten poco y nada, en Colombia existe un
movimiento pacifista y democrático muy fuerte.
La gente no es violenta, es "la gente" la
que de a poco está viendo que no quiere para
sus hijos que la guerra sea "lo natural",
sino que salen a la calle a caminar siguiendo un ballet,
se hacen lecturas de poesía como el Festival
de Medellín que es el más importante del
mundo, se organizan Redes por la Paz, que están
en la clandestinidad, claro, porque no reconocen ninguna
autoridad armada, ni siquiera el ejército."
"El colombiano
tiene en el humor y en la cultura dos corazas para poder
sobrellevar esa incertidumbre que da la violencia que
respira. El colombiano ve derrumbarse su entorno cuando
se va a dormir y lo debe construir cada mañana
cuando se levanta. Agustina, la protagonista de mi novela,
no puede construir esa coraza y por eso se vuelve loca,
para salvarse de algún modo."
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