Siguen siendo mis amigos.
Me dan abrigo. Sombra en verano.
Me protegen de los vientos.
Los libros son mi casa.
Carlos Brauer, un coleccionista de libros arruinado y vencido ante la pérdida de su archivo, decide retirarse al confín de un pueblo costero para
construirse una casa de libros. Una vivienda cuyos ladrillos, amalgamados
con cemento, son sus amados tomos, leídos con pasión, subrayados con
minuciosidad, conseguidos a costa de su fortuna: incunables, primeras
ediciones, joyas inhallables que hacían la envidia de otros bibliófilos.
Carlos María Domínguez ha sabido captar magistralmente los minuciosos
rituales de la pasión por los libros y contar una historia inolvidable,
dedicada a los lectores, a todos aquellos atravesados por el mismo fervor.
Junto a La casa de papel se publican aquí otros relatos breves cuyos
protagonistas comparten con el coleccionista Brauer su condición de hombres
partidos, tenaces hasta la terquedad, marcados por su destino y obcecados
hasta el borde de la locura.
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