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Durante cuatro días, a fines de marzo de 1970, Tomás Eloy Martínez
interrogó
a Juan Domingo Perón sobre su vida en Puerta de Hierro, Madrid. Esas
conversaciones sirvieron para construir unas memorias que el General aprobó
como canónicas y fueron luego fuente primaria para sus biógrafos.
Publicadas poco después en el semanario Panorama, reflejaban sólo
una parte
de un diálogo que, en la realidad, había sido interrumpido y acotado
numerosas veces por el entonces secretario del General, José López
Rega. En
1996, Martínez restituyó aquella conversación original
en un libro que se
tituló Las memorias del General, añadiendo crónicas y ensayos
compuestos
hacia la misma época o durante la escritura de La novela de Perón
(1985).
Esa obra de ficción, así como Santa Evita (1995), fueron creaciones
surgidas
de la obsesión que aquel encuentro de Madrid y las posteriores tragedias
de
la historia argentina dejaron en la imaginación del autor.
Las vidas del General rescata algunos de los textos que estaban en la
versión de 1996. Por aquí desfilan las historias cotidianas del
exilio de
Perón, su extravagante relación con López Rega, los pormenores
del miedo que
atravesó a los argentinos tras la muerte del ex presidente en julio de
1974
y los vínculos del General con los nazis. Esta edición definitiva
suma dos
capítulos nuevos: uno sobre ciertos conflictos planteados entre el autor
de
La novela de Perón y el personaje Perón y otro sobre las desventuras
del
cadáver de Evita.
Lo que en cada línea de este libro es una verdad documental sobre la
vida de
una figura clave de la política argentina se transformó luego,
en las
novelas, en las metáforas de un país extraviado que no alcanzaba
a conjurar
los delirios de su pasado.
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